viernes, 1 de octubre de 2010

Códice Borgia: deidades mexicas*

En la imagen que se muestra se observa a Quetzalcoatl, como Ehecatl, aire o soplo vital, y a Mictlantecuhtli, señor del lugar de los muertos, figurados como una única entidad. Uno es esquelético, aunque sus huesos portan semillas. Observamos muy presente la dualidad complementaria (entendida en función de que la creación es el resultado de la oposición y conflicto entre contrarios complementarios). En los márgenes aparecen representados los signos de los 20 días del calendario solar de dieciocho meses. La ilustración aparece en una de las páginas del Códice Borgia o Manuscrito Velletri, elaborado sobre piel de venado, del período Posclásico y hoy en la Biblioteca Vaticana.
*Sobre ejemplos del arte mesoamericano véase http://www.asiahistoria.blogspot.com/
Prof. Dr. Julio López Saco
Escuela de Historia, UCV

viernes, 4 de junio de 2010

El Buda Amitabha de la Tierra Pura


LA TIERRA PURA DEL BUDA AMITABHA. LIENZO DE LA GRUTA 17 DE MOGAO (CHINA). SIGLO X. MUSEO GUIMET DE PARÍS
El Buda Amitabha (Amito Fo en China y Amida Butsu en Japón), es el propiciador de la escuela de la Tierra Pura (Jingtu en China y Jôdo en Japón), y del reino etéreo denominado Paraíso Occidental, lugar de salvación y vida eterna. En esta ilustración se observa la figura de Amitabha, sentado en un trono de loto a media altura, rodeado de los bodhisattvas Guanyin y Dashizi (Daseishi en Japón), mientras que en la parte inferior encontramos otro par de Budas con su escolta, sentados uno a cada lado de una plataforma elevada sobre un estanque. En el centro, bajo el ara de las ofrendas, se puede apreciar un bailarín rodeado de cuatro músicos, que evoca la beatitud de la Tierra Pura. Se abren unas flores de loto y en sus cálices renacen las almas en virtud de la nueva y purificada vida ofrecida al fiel seguidor. Encima del grupo central, sobre unas columnas rojas, se erigen tres pabellones chinos de varios pisos cada uno y dos torres. Bajo la representación de la Tierra Pura podemos apreciar una serie de viñetas ilustradas que son mezcla de episodios legendarios del rey indio Bimbisara de Magadha, aprisionado por su hijo Ajatasatru, con ilustraciones de las meditaciones planteadas por el Buda a su esposa. Más abajo vemos cuatro monjes en meditación, tres de ellos con objetos litúrgicos, un libro, incensarios y el recipiente para el agua de las purificaciones.
Para una mayor información sobre la iconografía del budismo en China, véase la entrada correspondiente en www.asiahistoria.blogspot.com
Prof. Dr. Julio López Saco
4 de junio del 2010

viernes, 7 de mayo de 2010

Pintura japonesa con temática literaria


HEIJI MONOGATARI. GRUPO DE GUERREROS A CABALLO. ROLLO HORIZONTAL, TINTA Y COLOR SOBRE PAPEL. MUSEUM OF FINE ARTS, BOSTON; GENJI MONOGATARI, CAPÍTULO SUZUMUSHI. ROLLO HORIZONTAL, TINTA SOBRE PAPEL, MUSEO GOTOH, TOKYO.

De principios del siglo XI es el Genji monogatari, Historia de Genji, considerada la primera novela moderna japonesa. Fue escrita por una mujer noble, llamada Murasaki Shikibu. Junto a otras damas de la corte, como Sei Shônagon e Izumi Shikibu, elevó la prosa japonesa a estándares insuperables en la forma de nikki, diarios basados en historias reales pero que solían contener relatos ficticios. Estos diarios eran escritos por las damas japonesas que, aunque vivían en la corte, estaban excluidas del poder, que era eminentemente masculino y se expresaba en chino clásico. Estas mujeres anotaban los acontecimientos de su vida cotidiana, incluyendo cotilleos, pensamientos, sentimientos y emociones relativos a las pequeñas e insignificantes cosas.

Prof. Dr. Julio López Saco

7-mayo-2010

Para más referencias sobre la antigua literatura japonesa: http://www.asiahistoria.blogspot.com/



lunes, 5 de abril de 2010

Pintura coreana de la dinastía Joseon / Choson*


El tigre, llamado horang-i en coreano, era considerado un guardián compasivo que protegía a los seres humanos y propiciaba su bondad. Aunque se solía representar como una criatura dócil y gentil, se creía que era un fiero, indomable y valiente animal que prevenía el infortunio (incendios, sequías, inundaciones o tormentas), y alejaba los malos espíritus.

Paisaje coreano del siglo XVIII, colección de Ho-Am, Museo de Arte, Corea del Sur, y pintura de un tigre, de la dinastía coreana Choson (1392-1910), hoy en el Museo Guimet de París.



Prof. Dr. Julio López Saco

*Próximamente aparecerá una breve reseña de arte coreano en http://www.asiahistoria.blogspot.com/

martes, 23 de marzo de 2010

Pintura japonesa: Hishikawa Moronobu


Ambas obras aquí presentadas son de Hishikawa Moronobu. La primera corresponde a una serie de escenas del teatro Kabuki de Nakamura. Es del período Edo, entre la era Jôkyô y Genroku, datadas entre 1684 y 1704, y se encuentra en el Museum of Fine Arts, Boston; la segunda imagen muestra una serie de escenas desde el barrio de placer Yoshiwara. También del período Edo, entre las mencionadas eras Jôkyô y Genroku.
*Próximamente se publicará en www.asiahistoria.blogspot.com una amplia reseña sobre Ukiyo-e, Moronobu y Kitagawa Utamaro.
Prof. Dr. Julio López Saco

jueves, 11 de marzo de 2010

Arte y poder: Egipto

La imagen corresponde a un pectoral del faraón Ramsés II, hallado en el serapeo de Saqqara, sobre la momia de un noble. Pertenece a la XIX Dinastía. Hoy se encuentra expuesto en el Museo del Louvre. En la pieza, cuya escena está enmarcada arquitectónicamente, observamos un espacio oval entre las alas del buitre más grande, con la presencia del cartucho del rey, debajo del cual está otro buitre con cabeza de macho cabrío y con sus alas desplegadas, simbolizando la realeza. En el centro, el gran buitre con las alas abiertas representa a la diosa Nejbet, en tanto que a su lado vemos a la diosa Uadyet, en forma de cobra. Ambas diosas simbolizan juntas la unificación de las dos tierras. Bajo las alas, y apoyadas en la base, dos pilares-amuletos dyed, estilización de la columna vertebral de Osiris y representación de estabilidad.
En relación a la fotografía y a las referencias vinculadas con los emblemas del poder faraónico, consúltese www.asiahistoria.blogspot.com
Prof. Dr. Julio López Saco
11 de marzo del 2010

martes, 23 de febrero de 2010

Primer taoísmo religioso: los Maestros Celestiales




PINTURA DE LA DINASTÍA SUI. LOS MAESTROS TAOÍSTAS PRESENTAN UNA EDICIÓN DEL DAODEJING AL EMPERADOR. CAJA DE LACA DEL SIGLO XVIII, CON OCHO LUOHAN (ARHATS), REUNIDOS EN UN BOSQUE. MODO TÍPICO DE REPRESENTAR LOS OCHO INMORTALES TAOÍSTAS.



El grupo de los Maestros Celestiales (Tianshi), conformados a finales de la dinastía Han (206 a.n.e.-220) es el que inaugura el taoísmo religioso. Fundada por Zhang Daoling tras una presunta revelación del Laozi divinizado como uno de los Tres Puros[1], que le indicaba la necesidad de crear una nueva ortodoxia que sustituyese a las degeneradas prácticas populares, esta escuela llegó a establecer un estado teocrático en el occidente chino, sosteniendo que las enfermedades eran causadas por los pecados. Su curación sólo se podría realizar a través de las buenas obras y la confesión, expresadas en diversos rituales, incluyendo algunos comunitarios para fomentar la unión hombre-divinidad y otros sexuales con la intención de reforzar la energía vital. Al final de la dinastía Han algunos seguidores de esta escuela huyeron hacia el sur debido a los desórdenes y conflictos de la época, adoptando varias ideas alquímicas, médicas y mágicas, que se compilaron en el clásico Baopuzi (el maestro que adopta la simplicidad), de Ge Hong.
[1] Los Tres Puros, entidades arcaicas y abstractas, una suerte de seres mitologizados a partir de principios filosóficos, son los dioses taoístas más relevantes. Se trata del Venerable Celestial del Principio Primordial, manifestación pura del qi primordial originario; el Venerable Celestial Señor del Tao, una especie de mediador entre el principio primordial y otras deidades menores; y el Venerable Celestial Laozi, discípulo y mensajero divino. A ellos se ofrecía una práctica ritual denominada jiao, que buscaba el regreso al origen para alcanzar la necesaria renovación.

Prof. Dr. Julio López Saco

23 de febrero del 2010

jueves, 4 de febrero de 2010



El origen de las vanguardias del siglo XX: el movimiento futurista


Éste es un movimiento que tenía como axiomas el rechazo del pasado, la mirada extasiada dirigida hacia el futuro, el poder de la tecnología, la adrenalina, la glorificación testosterónica del uso de la violencia para cambiar las cosas... el futurismo amalgama en sus orígenes toda clase de gentes que buscaban romper con el orden de las cosas (anarquistas, protofascistas, revolucionarios marxistas), e influye también poderosamente (en profundidad en el arte soviético de los 20 y 30, y por supuesto en las vanguardias). El poeta Marinetti, inspirado en las ideas nietzscheanas del superhombre a través de la interpretación de D'Annunzio, publicó el Primer Manifiesto el 20/02/ 1909 en el diario Le Figaro parisino...


  1. Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.
  2. El coraje, la audacia y la rebeldía serán elementos esenciales de nuestra poesía.
  3. La literatura ha magnificado hasta hoy la inmovilidad del pensamiento, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, la carrera, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.
  4. Afirmamos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con grandes tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo... un automóvil rugiente que parece que corre sobre la metralla es más bello que la Victoria de Samotracia.
  5. Queremos alabar al hombre que tiene el volante, cuya lanza ideal atraviesa la Tierra, lanzada ella misma por el circuito de su órbita.
  6. Hace falta que el poeta se prodigue con ardor, fausto y esplendor para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales.
  7. No hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra. La poesía ha de ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para reducirlas a postrarse delante del hombre.
  8. ¡Estamos sobre el promontorio más elevado de los siglos! ¿Por qué deberíamos protegernos si pretendemos derribar las misteriosas puertas del Imposible? El Tiempo y el Espacio morirán mañana. Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creamos la eterna velocidad omnipresente.
  9. Queremos glorificar la guerra - única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las bellas ideas para las cuales se muere y el desprecio de la mujer.
  10. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias.
  11. Cantaremos a las grandes multitudes que el trabajo agita, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos al febril fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas devoradoras de serpientes que humean, en las fábricas colgadas en las nubes por los hilos de sus humaredas; en los puentes parecidos a gimnastas gigantes que salvan los ríos brillando al sol como cuchillos centelleantes; en los barcos de vapor aventureros que huelen el horizonte, en las locomotoras de pecho ancho que pisan los raíles como enormes caballos de acero embridados de tubos y al vuelo resbaladizo de los aviones cuya hélice cruje al viento como una bandera y parece que aplauda como una loca demasiado entusiasta.
  12. Es desde Italia donde lanzaremos al mundo este manifiesto nuestro de violencia atropelladora e incendiaria, con el cual fundamos hoy el "futurismo", porque queremos liberar este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios.
  13. Ya durante demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de antiguallas. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren toda de cementerios innumerables.

viernes, 22 de enero de 2010

Arquitectura hindú del norte de India


TEMPLO DE LINGARAJA, ORISSA, DINASTÍA GANGA, DEL SIGLO XI; NAGARA DE ORISSA. SIKARA DEL TEMPLO DE BRAMESHWARA, TAMBIÉN DEL SIGLO XI

El templo hindú del norte, denominado genéricamente nagara, es, en realidad, un mandala, la morada de la divinidad y la representación de la montaña Meru. Su proyección y construcción, en el marco de un planteamiento fundamentalmente espiritual, actúan a modo de ofrendas sacrificiales. Los templos son la realización práctica de los Vastu-Sastras o manuales sacros de arquitectura, que deben ser interpretados por el brahmán-arquitecto y el sacerdote-artista o silpin. Los volúmenes arquitectónicos del nagara son el sikara o sala de la divinidad (torre bastante oscura que constituye la habitación de la deidad, y en la que se encuentra la estatua del dios, con una cubierta más elevada para significar mayor sacralidad), y la mandapa o sala de los humanos (un pabellón destinado a la oración de los fieles, a las ofrendas y danzas rituales), El mandapa, abierto a todo el público, tiene un uso menos sagrado y una decoración un tanto más profana. Además, en relación a sendos volúmenes esenciales hallamos en los templos la antesala de la divinidad o jaga-mohana y la antesala de los humanos (ardha-mandapa). En todo el norte, entre los siglos IX y XIII se diferencian cuatro estilos arquitectónicos: el de Orissa, el Rajputana, el de Gujarat y el de Bundelkhand.

Prof. Dr. Julio López Saco